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El Pan del Niño pone el sabor tradicional a la Navidad cuencana

(Cuenca, Azuay).- Navidad en Cuenca es sinónimo de coloridas tradiciones que expresan la fe sencilla y profunda de su pueblo, una fe que se traduce en múltiples formas de folclore reunidas todas en una sola manifestación religiosa popular: el Pase del Niño Viajero.

Muchos son los componentes gastronómicos de esta famosa celebración, pero en esta nota, nos detendremos en uno muy especial: el “pan del niño”, alimento cuyo origen se remonta a los inicios del Pase del Niño, a comienzos de los años 60.

Cuenta doña Carmela Livipuma, actual mantenedora del Pase del Niño en Cuenca, que los panes del niño empezaron a ser elaborados por sus abuelos (don Miguel Pulla y doña Rosa Palomeque), como una forma de homenajear al “Niñito” y de animar a la gente a ser parte de la celebración.

Desde un inicio, se puso siempre mucho empeño en elaborar estos deliciosos panes con harina de trigo, huevos, manteca de chancho, miel reposada, canela, hojas de higo y otras especias. Antaño, se los horneaba en leña, cosa que hoy en día es ya difícil de hacerlo por la gran cantidad de panes que deben ser preparados. Sin embargo, algo que no ha variado, son los ingredientes y la formas de los mismos: figuras de gallinas, peces, águilas, borregos, peces, etc.

A decir de doña Carmela, la tradición en un inicio era repartir desde el mes de julio estos panes  a todas las amistades y parientes a los que se quería invitar a ser parte del Pase del Niño. “Se los obsequiaba en charoles llenos de dulces y siempre con una buena cantidad de chicha”, comenta. Así, quienes recibían el regalo, quedaban comprometidos a sacar a sus niños disfrazados en la “pasada”.

Los panes del niño continúan siendo preparados con mucho esmero por la familia de doña Carmela y sus allegados, quienes se encargan de repartirlos a numerosos hogares. También son obsequiados con chicha de jora a quienes participan en el pase del 24 de diciembre.

Los deliciosos panes del niño son además muy apetecidos por los devotos del “Niño” por las bondades milagrosas que le atribuyen. “Quienes con fe lo consumen, pueden ser curados de diversas dolencias”, comenta doña Carmela.

Si bien, este año por la emergencia sanitaria no se llevará a cabo el Pase del Niño Viajero, los famosos panes del niño continúan siendo repartidos para no olvidar la tradición y hacer que la fe y la esperanza perdure en todos quienes anhelan el retorno del “Niñito” a las calles de Cuenca. ¡Ve por el tuyo!

 

FUENTE: Ministerio de Turismo

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