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Clemencia y Mariana Calazacón son parte de las primeras guías turísticas que tuvo la nacionalidad tsáchila. Ahora tienen 87 y 71 años, respectivamente. Ambas recuerdan que en los años 60 recibían la visita de turistas extranjeros que llegaban desde Quito a su comuna Chigüilpe. Estas prácticas turísticas son las primeras que registran los tsáchilas.

A más de contar los números en tsáfiqui, lengua ancestral de los tsáchilas, y en castellano, Clemencia también los cuenta en inglés, del uno al diez. Con su baja voz indica que cuando tenía 20 años tuvo que aprender en inglés varias frases, palabras y números para ayudar a su padre Alfonso Calazacón.

La familia vivía desde principios de 1900 en la comuna Chigüilpe y Alfonso mantuvo contactos con guías turísticos de Quito, por ello se colocaron varias fotografías de Calazacón y su familia en algunos hoteles de la capital. Esto les permitía promocionarse como alternativa turística, según Mariana.

Al ver que la estrategia de las fotografías funcionaba, la familia de Alfonso se preparaba cada semana para recibir a los turistas que llegaban de Quito, a pesar de que en esa época el camino era similar a una selva tropical. “Creo que eso les gustaba a los turistas, venir a ver la selva que estaba a poco tiempo de Quito”, indicó Mariana, quien tenía 12 años en esa época.

Clemencia se encargaba de preparar la marimba y con su padre daban explicaciones del uso del achiote, en el pelo del hombre, y del güito, que se utilizaba para hacer las pinturas corporales de color negro.

En la actualidad, el turismo ha evolucionado en la presentación de tradiciones y costumbres. Los centros culturales hacen recorridos en estaciones que recrean los espacios que anteriormente utilizaban.

Cuando el padre de Clemencia atendía a los turistas, ella tenía más de 20 años. “Todos nos poníamos la mejor ropa, mi papá preparaba el espacio para recibir a los visitantes, quienes se tomaban muchas fotos con nosotros y nos pagaban con sucres”, recuerda la mujer.

Las hermanas vivieron varias anécdotas en sus visitas guiadas que realizaban. Mariana recordó que parte de la paga que recibían eran dólares, pero ellos no conocían su valor. “A las monedas y los billetes los guardábamos en una caja, una vez los llevamos al centro de Santo Domingo para cambiarlos y nos sorprendimos al saber lo que costaban”.

Clemencia tiene cuatro hijos. Su esposo falleció y ahora sus vástagos continúan con la tradición del turismo. Ellos aprendieron las enseñanzas ancestrales para ser ponés (sabios).

Su hermana Mariana se casó y se mudó a la comuna Otongo (Mapalí), donde se dedica a la agricultura junto con sus hijos. Ambas son reconocidas en su comuna como las primeras guías turísticas mujeres que tuvo la nacionalidad y aspiran a que la actividad continúe.

Recorridos en comunas

Visitas interculturales diurnas y nocturnas, donde se muestran ceremonias y rituales tsáchilas, se dan en comunas de Santo Domingo, como Chigüilpe. A estas localidades llegan turistas nacionales y extranjeros.

Identidad

En el bosque de Shuyun se realizan recorridos para conocer las plantas y árboles medicinales que se usan en la medicina ancestral tsáchila.

 

Fuente: El Universo

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