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El Templo de la Patria está enfiestado. Y con calidez recibe a quienes disfrutan de la historia. Miran y escuchan con atención los relatos de lo que fue uno de los acontecimientos más importantes del país: la gloriosa Batalla del Pichincha. Es la gesta con la que se selló la libertad del Ecuador. Y esa fecha se conmemora cada 24 de mayo.

El recorrido por el Museo de la Defensa Templo de la Patria es muy atractivo. Se comienza disfrutando de una hermosa vista del Quito antiguo. La Cima de la Libertad, donde está el museo, es un espectacular balcón que permite apreciar a esa ciudad conventual: casas de barroco, de no más de cuatro pisos, pintadas con colores vivos, calles angostas. Sobresalen el Centro Histórico, las iglesias, el cerro del Panecillo, el cementerio de San Diego…

Una vez “engordada” la vista, adentro, en el museo, todo es historia. Están las pinturas del artista carchense Carlos Enríquez. Atahualpa, el inca quiteño; Rumiñahui, símbolo de la resistencia indígena frente a los españoles; la conquista, la colonia, el mestizaje, las gestas independentistas y la Batalla del Pichincha. En el centro, resalta la tumba del soldado desconocido. Es una elegante urna funeraria con los restos simbólicos de un héroe que combatió en la gesta del 24 de Mayo de 1822. Detrás, un rostro de Cristo, como distintivo de la espiritualidad del hombre y la inmortalidad de los héroes caídos.

En la Sala de Armas se expone una colección de armamento usado en la histórica batalla: sables, dagas, proyectiles, puntas de lanzas, fusiles, documentos y prendas personales del Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, y una urna con los restos simbólicos de la heroína quiteña Manuela Sáenz, traídos desde Paita, Perú.

Están, además, maniquíes con uniformes de los diferentes países que integraron el ejército libertador y bustos de piedra de los comandantes de las unidades que participaron en la batalla. En la sala de la campaña libertaria de Quito, una maqueta didáctica representa el escenario en el que se llevó a cabo la lucha de los soldados patriotas. Y también están las esculturas en bronce del Libertador Simón Bolívar y de Antonio José de Sucre.

El Templo de la Patria es todo un conjunto arquitectónico. Fue diseñado por el arquitecto Milton Barragán Dumet y construido por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Fue inaugurado el 24 de mayo de 1982.

En el complejo constan varias vigas que representan cañones, fusiles y bayonetas y una gran atalaya que representa el espíritu de vigilancia del soldado ecuatoriano.

Se destaca un enorme mural del maestro Eduardo Kingman, denominado Canto a la rebeldía.

Para el 24 de mayo de este año (este viernes que viene), la fiesta será con una ceremonia militar organizada por el Comando Conjunto de las FF.AA.; la exposición fotográfica Memorias de la Libertad, de los moradores del sector y visitas guiadas al museo Templo de la Patria.

FUENTE; DIARIO EL UNIVERSO

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